ENERGÍA Y COVID-19: lecciones aprendidas para un futuro más sostenible

ENERGIA Y COVID-19

Caída histórica de la demanda eléctrica y energética; rigidez a la baja del precio final de la energía, pese a una caída de los precios en origen del 56,6% en tasa interanual en el mes de abril.

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  • El descenso de la demanda eléctrica del 17,5% en abril constituye la mayor caída histórica mensual observada desde que existe información estadística.
  • Durante el período de confinamiento (marzo y abril) el consumo de energía eléctrica final ha caído un 17,6% y el consumo total en términos de energía final el 45%, sobre los mismos meses de 2019, según estimaciones del Observatorio Sostenibilidad (OS).  La demanda eléctrica en abril ha sido la más baja en los últimos 18 años y en términos de energía final desde la crisis de petróleo de 1973; estas caídas han inducido una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero del 42% asociadas a la energía.
  • Otro hito singular es que en abril se alcanzó el máximo histórico de penetración diaria de las renovables: un 70,9%. Su aportación superó el 70% durante más de 7 horas, confirmando la estabilidad y gestionabilidad de la red en esas condiciones extaraordinarias. La generación fotovoltaica logró atender al 27,6% de la demanda, un hecho que se produce por primera vez desde que existen datos y que señala el camino de las próximas décadas.
  • Se ha constatado que los bajos precios de generación alcanzados durante el confinamiento no repercutieron simétricamente en la factura de los consumidores finales. Los precios en origen cayeron en abril un 56,6% interanual, descenso que no se vio reflejado en los recibos de los usuarios.
  • El OS estima una caída del consumo energético en 2020 en una banda del 4,8%-10,3% para este año, dependiendo de la situación macroeconómica. Y aboga por mantener en el tiempo la reciente la tendencia descarbonizadora, y el abaratamiento de la energía, de manera que pasen a ser la “nueva normalidad” y no el efecto de una coyuntura concreta como sucede en los países de nuestro entorno. OS ha estimado que la caída del PIB a partir de esas estimaciones energéticas puede situarse en la horquilla del 7,6%-17,0%.
  • Señalando los cuatro datos más relevantes en la demanda eléctrica: los 17,1 TWh generados en abril es la más baja desde hace 18 años; las emisiones de generación eléctrica descendieron a niveles desconocidos desde 1990; en marzo se alcanzó el 78,8% de generación eléctrica libre de CO2 ; y durante más de 7 horas continuadas las renovables superaron el 70% de generación eléctrica. Y, en consumo energético total mensual la demanda cayó en un bache del -45% que no se veía desde 1973.

Madrid, 2 de junio de 2020, 12 horas. Día 80º de confinamiento.

La tragedia de la COVID-19, con el posterior confinamiento y la paralización de las actividades económicas no esenciales, ha inducido efectos nunca observados sobre el sector eléctrico: desplome de la demanda, cambios sin precedentes en la estructura de generación, y descensos  de los precios, las emisiones de gases contaminantes y del consumo de combustibles fósiles en la industria y el transporte.

Para el Observatorio Sostenibilidad (OS) este parón en la actividad ha sido un ´gran experimento de campo´ que ofrece “una oportunidad histórica para estudiar en detalle el impacto que han tenido las medidas de confinamiento sobre el sistema eléctrico nacional, la estructura de generación, el comportamiento de la demanda y sobre los precios, y cuya dimensión puede brindar lecciones y experiencias de gran utilidad para el futuro”.

Juan A. Avellaner, Dr. Ingeniero Industrial y responsable del estudio ha destacado que “las renovables eléctricas han demostrado durante el confinamiento su fortaleza y su verdadero valor intrínseco: el autoabastecimiento en un entorno de tensión extrema. Han aportado potencia hasta el techo del 73,0% y han inducido precios umbrales de 17,4 €/MWh, con caídas en los mismos del 36,1%, respecto a marzo de 2019. Además, la eólica, solar e hidráulica, se han amalgamado perfectamente entre ellas para dar una respuesta resiliente a la demanda eléctrica”.

“En abril el sector eléctrico tocó el suelo en emisiones mensuales, siendo las más bajas desde 1990, con un valor de 1,7 MtCO2eq, consecuencia de haber alcanzado un techo de generación libre de CO2 del 75,5%. La ratio de emisiones descendió en abril hasta 0,104 tCO2/MWh, mínimo-minimorum histórico peninsular, y el volumen de emisiones ha sido el más bajo desde 1990”.

“Se estima una caída del consumo energético en una banda del 4,8%-10,3% para este año, dependiendo de la situación macroeconómica. El sistema energético en España, y más en concreto el eléctrico, está sobredimensionado en comparación con redes similares de países de la UE: tanto, para estas situaciones de confinamiento con un factor de sobreequipamiento de 6,6; como en situaciones normales con factores de 3,6; y en máximas demandas con el 2,7”.

Por su parte, Fernando Prieto, del OS sostiene: “Las lecciones aprendidas deben servirnos para el futuro #postcovid. Se hace necesario trasladar los bajos precios a los usuarios, además de mantener y aumentar el nivel de descarbonización de la producción de energía eléctrica con menores emisiones de gases de efecto invernadero; eliminar el 2% de la generación por carbón y posteriormente el 14% de la de gas y fuel; además se deben trasladar las caídas de precios a los consumidores, potenciar las renovables no intermitentes como la termosolar y la hidráulica de bombeo, y dar un impulso inequívoco a la energía distribuida y al autoconsumo, sobre todo en tejados y cubiertas solares para avanzar en la independencia energética”.

INFORME COMPLETO ENERGÍA Y COVID-19

RESUMEN EJECUTIVO ENERGÍA Y COVID-19

NOTA DE PRENSA ENERGÍA Y COVID-19

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